He leído: El quinto en discordia, de Robertson Davies


Tenía pendiente desde hace tiempo leer algún libro de Robertson Davies, escritor del que varias veces he oído hablar muy bien y, en mi ignorancia, era un perfecto desconocido para mí.

Me he decidido por este libro, El quinto en discordia, el primero de la Trilogía Deptford, y considerado uno de los mejores de Davies.

La primera parte del libro, la de la infancia del narrador y donde el protagonista es el pueblo del mismo -Deptford- me ha parecido excepcional, recórdandome un poco a Faulkner; pero después he perdido un poco el interés en la historia, aunque el libro en su totalidad está muy bien escrito; y la última parte del libro -donde se cierra toda la historia y todo lo anterior cobra sentido- me ha vuelto a enganchar.

En resumen, me ha gustado mucho, aunque no he disfrutado todo el libro tanto como las primeras 80-100 páginas. Pero sin duda volveré a leer a Davies, quizás pruebe con la segunda parte de esta trilogía.

Mi nota: un 4 sobre 5

Robertson Davies está considerado como uno de los máximos exponentes de la literatura canadiense, literatura completamente desconocida para mí, creo que lo único que había leído hasta ahora canadiense eran algunos relatos cortos de Leonard Cohen.

Yo parecía ser la única persona que no tenía un plan para encauzar el Mundo v enjugar las lágrimas de todos los ojos. No es extraño que me sintiera extranjero en mi propia tierra

William Robertson Davies (Thomasville, Ontario28 de agosto de 1913 – Orangeville, Ontario, 2 de diciembre de 1995) fue un escritor, crítico, periodista y profesor canadiense. Davies es uno de los autores más conocidos de Canadá.

Desde muy niño Davies estuvo rodeado de libros y literatura. Su padre, el Senador William Rupert Davies era dueño de un periódico y le encantaba la lectura por lo que Davies hijo leía todo lo que caía en sus manos.

De pequeño participó en numerosas obras teatrales y fue entonces cuando empezó a despertar su interés por el drama. Estudió en el Upper Canada College en Toronto del 1926 al 1932 y después atendió a la Universidad de Queen, en Kingston, Ontario del 1932 al 1935. Más tarde dejó la universidad de Canadá para ir al Balliol College de Oxford donde se graduó en 1938. Al año siguienté publicó su tesis _Shakespeare’s Boy Actors_ y empezó a trabajar en Londres donde participó en pequeñas obras teatrales e hizo trabajos literarios para el director del Old Vic Repertory Company. En 1940 Davies se casó con Brenda Mathews a la que había conocido en su estancia en Oxford.

Estos primeros años de la vida de Davies fueron muy importantes para él y su obra; con mucha frecuencia en sus obras posteriores recurrió a dichas experiencias: por ejemplo es recurrente el tema de los canadienses yendo a Inglaterra para finalizar sus estudios o el tema teatral.

El mismo año de su boda la pareja regresó a Canadá donde consiguió el trabajo de editor literario en la revista Saturday Night.

(de La Wikipedia)

Alrededor de la misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton se teje la trama de esta novela. La narración corre a cargo de Dunstan Ramsay, amigo desde la infancia de Staunton, quien al intentar aclarar las circunstancias de su muerte no tendrá más remedio que enfrentarse al relato de su propia vida. Desde el principio de la historia, Ramsay ejerce una influencia mística y no del todo inocua en cuantos le rodean: acciones en apariencia inocentes -una pelea con bolas de nieve o el aprendizaje de trucos de cartas- se revelarán como acontecimientos decisivos en las vidas de otros.

(Libros del Asteroide)

Leer esta novela es una aventura y un reto: las primeras páginas pueden inducir a pensar que estamos ante una obra clásica en el peor de los sentidos, en tanto el narrador y protagonista, Dunstan Ramsay, se retrotrae a su pasado para elaborar una crónica de su vida con el objetivo —aparentemente irrelevante— de dejar constancia de ella ante la institución en la que ha impartido clases de Historia durante casi cincuenta años. No obstante, la trama no es sino una excusa para dibujar un pueblo, Deptford, y unos personajes que marcarán la vida del narrador, así como él también influye notablemente en las vidas de otros. El relato de Ramsay nos pone en situación de conocer, prácticamente desde sus orígenes, a Percy Boyd (Boy) Staunton, el hijo de un acaudalado hombre de negocios local que heredará y aumentará su fortuna hasta convertirse en uno de los hombres más ricos de Canadá; y a Paul Dempster, hijo de la desafortunada mujer de un reverendo local que se puso de parto antes de tiempo por una fortuita pedrada dirigida a Dunstan por parte de Percy, y que enloquecerá con el tiempo debido al golpe. Amén de estos actores, por “El quinto en discordia” pasan otros muchos personajes que conforman la historia peculiar de esos hijos de Deptford que, por uno u otro motivo, han de acabar afrontando sus propios miedos y deseos ante la inesperada muerte de Boy Staunton.

La cantidad de detalles en que incurre la narración de Ramsay es asombrosa, motivo por el cual la lectura demanda una atención poco usual hoy en día; la delicada escritura de Davies, que arrastra al lector con cortesía sin par, crea una trama que no es más que una sinfonía cuyos elementos constitutivos van apareciendo en el texto de forma espaciada y sutil. La información se sugiere, se susurra, pero no se muestra a las claras ni se grita a voces; tal vez por eso las primeras páginas engañan, pero enseguida se puede notar que la historia que el escritor está tejiendo es harto más complicada de lo que parece.

El quinto en discordia es una muestra de la maestría de Davies para la novela: su erudición le permite tratar los temas más diversos -el circo, el santoral, la primera guerra mundial, o la vida en un internado- con una naturalidad asombrosa; y su imaginación teatral logra cautivar al lector desde el inicio. La primera novela de la Trilogía Deptford, la más aclamada de Davies, se alza como la historia de un hombre racional que descubre en lo mágico un aspecto más de lo real.

(Libros del Asteroide)

Ramsay cuenta su vida desde su más tierna infancia, en la que su amistad con Boy Staunton se fraguó gracias a una rivalidad constante; a lo largo de los años esa relación, estrecha y tensa, acarreará para el profesor una serie de situaciones indeseables. Su búsqueda de paz interior (aunque él nunca la reconozca como tal, y la proyecte como estudio o aprendizaje) le llevará por Europa y Centramérica, lugares en los que encontrará a personajes curiosos, como Liesl (que tomará un papel más relevante en “El mundo de los prodigios”, tercer volumen de la trilogía), o se reencontrará con amigos ya perdidos, como Paul Dempster, que desaparece de Deptford con apenas diez años (y que se convertirá en protagonista de la última parte de la trilogía).

En realidad, “El quinto en discordia” nos revela a un protagonista frío y poco sentimental que debe enfrentarse con sus demonios interiores para ‘humanizarse’; lo cierto es que todos los personajes fundamentales de la novela (y que se convertirán en piezas fundamentales en los siguientes libros de la trilogía) tienen en común esa falta de pasión, esa lucha consigo mismos para crearse una máscara que les proteja del mundo exterior y proyecte hacia fuera la imagen de sí mismos que ellos prefieren ofrecer. Las creencias (que a veces pueden ser religiosas, pero también pueden ser místicas, o conceptuales) que atesoran, y que marcan sus vidas, les pesan tanto como un pecado en la conciencia; por ese motivo un personaje fundamental en la historia, Liesl, incita a Dunstan Ramsay a que se enfrente a su demonio interior y asuma la parte de sí que no es ‘buena’, sin tratar de condenarse por ello. La «implacabilidad de la doctrina» que rige el carácter del viejo profesor carece de la «poesía del mito» que concilia los miedos y deseos subconscientes con la realidad cotidiana.

(de solo de libros)

 

 
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